La comunidad internacional y el multilateralismo

Por Johann Newton López

Desde hace bastante tiempo la comunidad internacional ha propiciado espacios con el fin de resolver conflictos o problemas que afectan a todos los Estados y con ello asegurar acciones en provecho de toda la comunidad sin perjudicar a algunos de los países como un modo participativo de contrarrestar dichos inconvenientes, siendo ese incluso el mensaje esgrimido por Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, en la pasada reunión de Alto Nivel de  la Asamblea General, quien sostuvo que “nuestro futuro se basa en la solidaridad. Debemos reparar la confianza rota. Debemos revitalizar nuestro proyecto multilateral”.   

Los espacios antes aludidos podían estar en los organismos del sistema de las Naciones Unidas o en instituciones regionales de integración económica, política e incluso militar o en cualquier conferencia sin carácter gubernamental o reuniones de Jefes de Estados, los cuales permitían que distintos intervinientes expresaran sus puntos de vistas sobre temas en particulares, como cambio climático y medio ambiente, armas nucleares, conflicto árabe israelí, autodeterminación de los pueblos, derecho internacional humanitario y zonas en conflictos, sin embargo, en la actualidad, hay un argumento que ha calado bastante en el sentimiento internacional, en el sentido de que el multilateralismo está en crisis.

Si el hecho antes aludido se observa en retrospectiva, se podría decir que no es del todo cierto. Las grandes potencias siguen haciendo sus reuniones de manera normal, los Estados del centro de Europa siguen promoviendo soluciones a los achaques a que se enfrentan, Rusia y China siguen pendientes a sus asuntos; todo eso, independientemente de las manifestaciones unilaterales de cada país en pro de sus intereses y que no afectan el multilateralismo. Entonces ¿qué ocurre con el multilateralismo?  La respuesta evidente está en los Estados Unidos. Debido a que Estados Unidos tiene la consideración de gran potencia y que posee una influencia mundial innegable, todos sus actos pueden tener repercusiones graves para el mundo del entendimiento internacional.

En vista de que el presidente de turno de los Estados Unidos decidió salirse del Acuerdo de París, abandonar la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un momento de pandemia por el COVID-19, donde, incluso, las cifras de muertes de estadounidenses aún siguen creciendo, y de igual forma, dejar el acuerdo nuclear con Irán, inmiscuirse en la elección del BID, así como unilateralmente hacer concesiones a Israel sobre Jerusalén; se podría decir que en el campo del multilateralismo esto ha representado un duro golpe por el simple hecho de venir de Estados Unidos, trayendo que, puntos de la agenda internacional que ya estaban bien adelantados presentaron un retroceso notable.   

Al contrario de lo acontecido, y siempre con bemoles bien oscuros y que no pueden pasar por altos, Estados Unidos ha sido un ícono importante o mejor dicho imprescindible para el multilateralismo, ello se puede verificar en dos cosas. Primero, quien tiene la idea de crear una Organización Internacional con carácter permanente en donde pueda haber entendimiento entre las Naciones, es justamente Woodrow Wilson dentro de sus catorce puntos, para entonces Presidente de los Estados Unidos. Segundo: Quien utiliza el término “Naciones Unidas” por vez primera en el contexto de la esfera internacional, tal cual lo conocemos hoy, fue el Presidente Franklin Delano Roosevelt, en el contexto de lo que se llamó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional en 1942. Amén de los incontables esfuerzos realizados por los Estados Unidos en procura del sostenimiento de espacios para el intercambio de ideas, lo cual también se refleja en el hecho de que Estados Unidos ha sido el principal propulsor económico de las Naciones Unidas. Aprovechando el mensaje dejado en la Asamblea General de las Naciones Unidas se precisa que Estados Unidos pueda cambiar sus pasos y apoyar un mundo en donde el dialogo sea más importante que las acciones unilaterales.    

 

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